Si buscamos la definición de orden encontraremos que se trata de la disposición metódica, concertada y armoniosa de las cosas; es una regla establecida por la naturaleza para el desenvolvimiento de los hechos y fenómenos. Asimismo, el orden se relaciona con la paz y la tranquilidad, debido a todos los beneficios que aporta tanto a nivel físico y emocional.

Ordenar es pues, el poner en orden, alinear, clasificar, arreglar, encaminar y dirigir a un fin. El orden es también poner las cosas en su sitio, el sitio que elijamos, pues no existe un sitio establecido de manera general para todas las cosas.

¿Para qué sirve el orden?

El orden está en todas las cosas, tangibles e intangibles, y nos permite ahorrar esfuerzo y energía: una cosa ordenada funciona mucho mejor que una que está desordenada. La misma regla se aplica con los niños: un niño ordenado es un niño tranquilo, que sigue un sistema para hacer las cosas y que organiza sus actividades.

Es normal que la mayoría de los niños tiendan a ser desordenados, pero esto no es porque nazcan así o porque quieran ir en contra de las reglas, sino porque no comprenden qué es y para qué sirve el orden si no se les enseña que las cosas han de hacerse de determinada manera. Esto es educar en el orden.

Es función de la educación irle progresivamente ordenando su comportamiento, ello les trae armonía, paz y buena disposición hacia las cosas. Su vida ha de tener también un orden, que se expresa en un horario, en un día a día de su vida cotidiana que le ayuda a tener estabilidad emocional.

En la base de la disciplina está el orden

El niño también debe aprender que las cosas tienen un orden, tanto para hacer una poesía, como para elaborar una música, como para contar y narrar, es por eso que, se le han de enseñar actividades en las que tenga necesidad de hacer uso de un ordenamiento o de comprender un orden de cosas.

En la base de la disciplina está el orden: ciertas cosas han de hacerse de una determinada manera, ello ahorra esfuerzo y capta la aprobación adulta, pues un niño desordenado no concita casi nunca el elogio, algo que le es indispensable para la formación de una autoestima adecuada.

En la escuela infantil hay que organizar la vida del niño, darle un orden a su vida y sus acciones, y dentro de una independencia que también es necesario propiciarle, hacer posible que tenga una conducta socializada y de buena relación con los demás.

«Sembrad en los niños buenas ideas aunque no las entiendan; los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón.»

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Maria Montessori