ELENA PAREJO DE LAS HERAS
Fundadora de “La semilla del orden”, ubicada en Vallgorguina, Catalunya.
Alumna de la decimocuarta convocatoria de La Escuela del Orden.
Hola, soy Elena, organizadora profesional y desorganizada de nacimiento.
Soy de esas personas que ha tenido que aprender a organizarse, porque llevar una vida ordenada, para mi no es una opción, es una necesidad. Mi mente dispersa y soñadora, necesita el control de las situaciones y la previsibilidad que aportan la organización y el orden.
De hecho, no ha sido hasta hace poco que me di cuenta que, aunque desorganizada, utilizo el orden como regulador emocional. En momentos de estrés, de bloqueo o de nervios, lo que más me calma es abrir un armario y ponerme a ordenar. Cosa que había hecho desde pequeña, disponiendo los libros por tamaño, los calcetines por colores, y alineando todo lo alineable en mi entorno.
Hace unos años, en un momento vital complicado, en el que me sentía muy perdida, mi terapeuta me recomendó adquirir una serie de rutinas y hábitos para retomar el control de mi vida.
Fue entonces cuando la incorporación de esos hábitos y rutinas en diferentes áreas, me ayudó a ver las cosas con mayor claridad, a
salir de la oscuridad, a visualizar el camino y conocer los beneficios de una vida, no sólo ordenada, sino también organizada.
Ahí tomé conciencia de todo ello, y me di cuenta que la necesidad de un entorno ordenado, me había acompañado toda mi vida.
En esa época fue cuando conocí la existencia de la profesión de organizadora profesional y no dudé en investigar.
¿Aquella experiencia que para mí había sido tan reveladora, podría convertirse en una profesión? ¿Aquella actividad que tanto me relajaba, podía ser una habilidad con la que ayudar a los demás?
A partir de ahí todo vino rodado.
Para profesionalizarme, decidí formarme en La escuela del orden como organizadora profesional y me especialicé en organización infantil.
Soy socia de AOPE, Asociación Española de Organizadores Profesionales, y firmante del código deontológico de la profesión.
Participo en diferentes espacios de networking para dar a conocer los beneficios de la organización y el orden, y para promover una profesión tan necesaria como desconocida (aunque cada vez menos).
Hace tres años fundé La semilla del orden, para ayudar a las personas a disfrutar de una vida más ordenada y fácil, gracias a la organización de sus espacios.
Entiendo la organización como una herramienta para hacernos la vida más fácil y no como una carga, poniendo siempre el foco en las personas y no en los objetos.

Es fácil caer en el error de querer imponer un sistema que sabes que funciona y replicarlo como los churros. Pero en realidad, lo realmente importante, es escuchar lo que las personas tienen que decir sobre sus espacios y sus objetos.
Hay tantos sistemas de organización como personas, lo importante es dar con el que le pueda funcionar a quien acompañas.
Me gusta entender las casas como algo vivo, algo que evoluciona con la vida de quienes las habitan y que hay que ir adaptando según las necesidades. Cambian nuestras actividades, nuestras relaciones, nuestros trabajos, nuestros horarios, y la casa nos tiene que acompañar para que podamos disfrutar de esa vida sin que nos sea un lastre.
Algo muy parecido ha pasado con mi emprendimiento. “La semilla del orden” ha ido evolucionando conmigo, con mis experiencias, con mis aprendizajes, con mi crecimiento y con la huellas que cada cliente ha dejado en mi.
De ahí que la especialización que planeaba cuando nació el proyecto, haya seguido un camino totalmente distinto y con el que disfruto cada día más: organizar el espacio físico de las personas para que ganen bienestar y funcionalidad.
Me gusta decir que no soy una organizadora al uso. Hace más de 1 año que no piso Ikea, ni bazares chinos, ni tiendas de organización del hogar. Y no es que haya hecho una promesa, si no que los clientes que me contactan, ya han pasado por la fase de intentar ordenar su casa con tips generalistas y cayendo en las garras del marketing “pinterestiano”.
Son personas que ya lo han intentado todo, que ya lo han comprado todo, y llegan a mí con una necesidad imperiosa de que sea el intento definitivo. Y cuando lo conseguimos juntas, la satisfacción es tan grande, que solo me genera más ganas de seguir trabajando.
Creo firmemente que el orden es una herramienta muy poderosa para hacer la vida más fácil a las personas. Por eso disfruto tanto ayudándolas a conseguir un espacio ordenado, ligero y fácil de mantener, y así puedan dedicar el tiempo a lo que realmente les hace felices. Podría decir, que he encontrado mi lugar favorito.
