Alba López 07.02.2020 | 05:00
La Opinión de Málaga

Ser ordenado va mucho más allá de tener la casa limpia o el cuarto ordenado y podemos llegar a conseguirlo si realmente nos lo proponemos a cualquier edad.

Cuando uno es capaz de organizarse en su vida personal, social, laboral o deportiva es capaz de planificar y estructurarse mejor, esto significa no solo mejorar el resultado sino la calidad de vida de uno mismo.

Evidentemente, esto debería ser un aprendizaje desde la niñez, donde los adultos deberían de ser los ejemplos claros en relación a ideas definidas, disciplina, constancia y productividad.

¿Cómo podemos hacer para que los más pequeños sean más organizados y ordenados?

  • Estableciendo una norma después de jugar: siempre ordenar los juguetes y ponerlos en su sitio.
  • Estableciendo una norma de estudio: será un horario fijo, adaptado a las actividades extraescolares, el cual irá aumentando en tiempo a medida que se avanza de curso. Es importante llegando a una edad que se establezcan prioridades, como por ejemplo: el fin de semana se disfrutará una vez acabado los deberes los viernes.
  • Recordatorios visuales en la habitación antes de salir al cole y antes de acostarse: como ir al baño y lavarse los dientes antes de acostarse o hacer la cama y dejar el cuarto recogido antes de salir de casa para ir al cole.
  • Lista de tareas familiares en la nevera donde todos tengan responsabilidad: poner la mesa, recogerla, pasar la mopa, sacar al perro, sacar la basura, separar el reciclaje, fregar los platos, tender la ropa, recoger la ropa seca. Hay tareas para familiar muy grandes y así evitaremos que algún familiar se queme por hacer todo.

El orden y la organización favorecen la disciplina y la constancia, fundamental para conseguir retos y seguir insistiendo en las dificultades. También aportan seguridad y confianza, y con ello autoestima, siendo esta muy importante a la hora de tomar determinadas decisiones. La responsabilidad, la autonomía y la independencia son conceptos muy importantes a trabajar con los jóvenes.

¿Cómo podemos trabajar los más mayores la organización y la productividad?

  • Es importante acostumbrarse a hacer las cosas al momento. Cocinar, limpiar y recoger al mismo tiempo la cocina, vestirse y desvestirse dejando las prendas que dejas en su sitio, etc.
  • La planificación genera seguridad, control e incluso aprendizaje a la hora de trabajar. La improvisación sin experiencia es una bomba de relojería y con experiencia está destinada al desorden y la desmotivación. Gracias a la planificación controlamos más los objetivos y cuidado más de la motivación.
  • El establecimiento de horarios y lugares destinados a casa cosa ayuda a evitar la pereza, el olvido y con ello la angustia, el estrés, la ansiedad o el descontrol.
  • Un calendario de pared donde poder apuntar y así quede de manera visual citas, objetivos o recordatorios.
  • Transportar una agenda donde apuntar deberes, ideas, cosas que hacer, pagar, llamadas, citas o recordatorios.
  • Tener rutinas, éstas generan hábitos y los hábitos aportan fuerza al carácter y la personalidad. Rutinas de salud, de trabajo, deportivas e incluso sociales nos aportan calidad de vida.

Debemos tener cuidado con la obsesión o el orden y el control compulsivo. Es importante disponer de un carácter flexible, aprender a adaptarnos a nuevas situaciones, ya sean con nosotros mismos o con otras personas y sobre todo, desconectar y disfrutar.

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