De pequeña me encantaba cambiar los muebles de sitio, organizar los armarios y tenía una vena empresarial innata que desarrollaba vendiendo en la calle cualquier cosa que cayera en mis manos, periódicos viejos, pulseras de hilo, lo que fuera.

 

Así que supongo que con esa necesidad de emprender y unas habilidades organizativas en ciernes, no sorprende a nadie que a día de hoy me presente así: 

 

Soy Carla, y ayudo a las personas a poner orden en su vida a través de sus espacios.

 

 Mi viaje hasta aquí no ha sido fácil ni mucho menos, pero creo que ha sido el que necesitaba hacer. 

 

Gracias a mi experiencia personal, entiendo perfectamente el peso emocional que puede tener el desorden. 

 

Sé que detrás de cada montaña de ropa o cada cajón desbordado, hay una historia, una emoción. Mi trabajo consiste en ayudar a mis clientes a liberarse de ese lastre, a transformar sus hogares en espacios de paz y armonía. 

 

Sé lo que es vivir en un entorno caótico y ya desde niña utilizaba el orden como herramienta. 

 

Cuando sentía que no tenía nada bajo control, que todo era inestable y aleatorio, buscaba la paz organizando espacios, sacar todo y volverlo a colocar de forma más eficiente me daba la sensación de control, me otorgaba poder y me hacía sentir segura, así que para mí, siempre ha sido una herramienta para encontrar la paz y calmar la mente. 

 

Y así crecí entre caos y orden, cree mi propio hogar muy joven, pensando que en mi casa sería diferente, y lo fue, pero tampoco lograba el bienestar que anhelaba.

 

Hace unos diez años, cayó en mis manos el libro de Marie Kondo, la magia del orden. 

 

Y no podría haber aterrizado en mejor momento, puesto que llevaba una vida que distaba mucho de la que quería llevar. 

 

Seguía moviendo muebles, nunca me sentía a gusto del todo en mis espacios, y aunque desde que tuve mi propio hogar, el orden siempre estuvo bastante presente, me sentía abrumada por toda la carga que suponía la casa.

 

Tanto mi pareja como yo, trabajábamos a jornada completa y hacíamos horas extras, con un pequeño terremoto en casa que tendría por entonces unos 8 años, nunca veía mi hogar bastante limpio o tan ordenado como deseaba, nos pasábamos toda la semana corriendo como pollos descabezados para llegar a todo y el sábado nos relajábamos yendo de compras. 

 

Y sí, visto así, cualquiera se da cuenta del error, pero guardaré el látigo, que ya bastante uso le he dado, simplemente, no sabíamos hacerlo mejor, y caímos como tanta gente en la búsqueda de dopamina, en rellenar vacíos existenciales con cosas bonitas.

Eso hacía que nuestro hogar, aunque ordenado, estuviera abarrotado.

 

Durante una baja por una intervención, el libro cayó en mis manos y lo leí en un día. Al siguiente le pedí a mi marido que vaciara los armarios antes de irse, acostumbrado a mis arranques, dejó todo en el suelo y se fue a trabajar, el pobre ya no intenta disuadirme en mis locuras. 

 

A pesar de estar recién operada y con puntos, el impulso de deshacerme de cosas se apoderó de mí, y no solo doné casi toda la ropa que teníamos, sino que tomé consciencia de todo lo que no quería en mi vida, para mí fue un antes y un después. 

 

Quise compartir esa transformación con el mundo, pero el miedo y la inseguridad me paralizaron. Esa semilla, aunque enterrada, nunca murió. 

 

En 2023, tras una crisis personal que me sacudió hasta la médula, una amiga me animó a seguir mi pasión. Me envió un pódcast donde entrevistaban a una organizadora profesional, y ahí, en ese momento, todo encajó, después de tanto dolor, sentí que no tenía nada que perder, pero sí mucho que aportar. 

 

Así nació Vida en Ordre, un proyecto que surgió de la pasión y la necesidad de ayudar a otros. 

 

Empecé combinando la organización con el Home Staging, porque mi amor por mover muebles seguía presente. Pero descubrí que mi verdadera vocación no era transformar espacios, sino transformar vidas, así que recientemente cerré esa parte del negocio para dedicarme en cuerpo y alma a la organización. 

 

Mis comienzos no fueron los más típicos, ya que me lancé de cabeza y en dos meses estaba dada de alta y con algunos proyectos, ¡ni siquiera sabía que me podía formar! 

 

Pero dicen que el maestro llega cuando el alumno está preparado, y Adelaida llegó pisando fuerte para dejar huella en mí. 

 

Tanto mi negocio como yo no seríamos lo que somos sin ella, pasar por la escuela me cambió como persona, me hizo más consciente y mejor profesional, así que llegué tarde, pero dando gracias por haber llegado. 

 

Actualmente, trabajo en presencial, sobre todo en Cataluña central, que es donde resido, ayudando a reconquistar los espacios que el caos ha colonizado. 

 

También en online ayudo a las personas a crear hábitos, gestionar mejor su tiempo y sobre todo a trabajar la mentalidad, porque ya lo dijo Proust, cuando tú cambias, todo cambia, aunque nada haya cambiado. 

 

Además, colaboro con una astróloga, uniendo orden y astrología en (la clau de l’ordre) la llave del orden y creo que combinar las dos herramientas puede resultar muy potente para ayudar a trabajar ciertos bloqueos y resistencias que nos impiden poner orden, lo descubrimos casi de casualidad y cuando vimos el potencial, no podíamos no compartirlo. Jamás se me hubiera ocurrido, pero crear este “mapa” ayuda a decidir, cuándo y cómo ayudar al cliente para que todo el proceso le resulte más cómodo. 

 

Más allá de la organización, he descubierto también mi pasión por comunicar y colaboro mensualmente con un artículo en la Revista de Vic, también doy charlas y talleres sobre organización consciente, actualmente tengo tres en funcionamiento. 

 

Por ejemplo, con el taller, un monstruo en el armario, ayudo a organizar el armario, mientras analizamos los miedos que hemos escondido en él. 

 

Por propia experiencia, tanto vital, como laboral, he visto ciertos patrones que se repiten y que si analizamos, nos pueden sacar a la luz algunos miedos de los que quizá no somos conscientes. Así que cree un divertido monográfico, con 11 monstruos que nos ayudan a entendernos mejor mientras ponemos orden. 

 

Con ayuda del El monstruo Ganga, Esperantis, Retro y Caos, entre otros, podemos descubrir y trabajar aquello que causa desorden y malestar, y a veces nos frena también para tener la vida que queremos tener. 

 

El taller viene con un cuaderno, para que, desde casa, puedan poner en práctica lo que trabajamos allí con ejercicios prácticos y preguntas que invito a que te hagas tú también.

 

¿Qué sientes al abrir el armario? 

¿Ganas de jugar, desidia, tristeza? 

¿Todo lo que hay en tu armario, te gusta y te va bien? 

¿Juzgas o críticas lo que llevan los demás? 

¿Vistes la ropa que te gustaría vestir? 

¿Sientes que tu armario es un museo donde cada pieza tiene historia y valor emocional? ¿Hay ropa sin estrenar? ¿A qué estás esperando? 

¿Sientes culpa al soltar? 

 

Se puede sacar mucha información de lo que tenemos en nuestras perchas, si por ejemplo tienes muchas prendas de uso específico (por ejemplo deportiva) y no la usas, pregúntate si estás llevando la vida que deseas, si es porque esa etapa ya pasó y hay que dejarla ir o si, por el contrario, empieza a ser necesario un giro de timón para recuperar aquellas partes de ti que quedaron relegadas al fondo de un cajón. 

 

Como siempre digo, una casa ordenada, no te dará la felicidad, pero una caótica te la puede robar.